El arte de hacer «patitos» (también conocido como epostracismo o cabrilla, según la RAE) consiste en un «tirar piedras planas sobre la superficie del agua y de modo que corran largo trecho rebotando». No es cosa fácil, para hacer que la piedra rebote se necesita fuerza, exactitud y precisión, además de una piedra más o menos plana.
El gringo Russell Byars les gana a todos y es el papito de los «patitos»: tiene el récord mundial de este noble arte con 51 saltos seguidos que recorrieron la distancia de 76 metros. Una historia de perseverancia y esfuerzo que todos deberíamos seguir.

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