¿Camisetas anti-islámicas?

Es lo que cree el abogado turco Baris Kaska, después de que el equipo Fenerbahçe de Turquía perdiera contra el Inter de Milán. La derrota del equipo se asocia a la camiseta que usaba el equipo italiano, que según los turcos es una ofensa a su religión.

La superioridad del equipo italiano sobre el terreno de juego fue incontestable. Un 3-0 que impide al equipo de Roberto Carlos liderar el grupo G en la Liga de Campeones. Pero a Kaska, según dice, no le hizo tanta mella el resultado como la camiseta que el Inter vistió en el estadio San Siro de Milán ante su equipo, con una enorme cruz roja sobre fondo blanco.

Su imagen ha dado la vuelta por varios medios turcos, acompañada casi siempre de otra: la de un templario, perteneciente a la orden de los legendarios monjes soldados fundada poco después de la cruel conquista de Jerusalén (1099) en la primera cruzada y que estaba, dice la leyenda, en posesión nada menos que del Santo Grial.

La camiseta «templaria» les recordaría «los hechos sangrientos del pasado» y por eso se le puso una denuncia a la UEFA y a la FIFA. Se exige que se anulen los tres puntos obtenidos por esa victoria, ya que la camiseta sería una forma de manifestar «de forma explícita la superiodad racista de una religión».

Está claro que el tema del racismo en el fútbol es serio y hay que tomar medidas. Pero… ¿esto? Creo que está claro que el Inter no pensaba en los símbolos templarios en el momento de elegir el diseño de su camiseta, y aunque así fuera, no sería determinante para el resultado de los partidos. La victoria fue categórica y es casi obvio que todo esto es sólo una cuchufleta por la derrota. Respeto para las religiones, sí, pero el respeto se gana respetando a los demás y no sé si protestar por una camiseta sea muy respetuoso. (Vía Bolg)

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