¿Una edición especial de pisco llamado «Pisco 7,9» (la magnitud del horrible terremoto que afectó a Perú la semana pasada), hecha especialmente para los afectados por el sismo? No es broma, y de hecho, su creación fue impulsada por el gobierno peruano.
La idea era crear una edición especial «especialmente embotellada y etiquetada por los productores vitivinícolas peruanos», que el gobierno iba a destinar «a los Gobiernos y entidades extranjeras que enviaron ayuda humanitaria para los damnificados». Además, servía para promover el origen peruano del Pisco, cuya patente internacional está en disputa entre Perú y Chile. «El nombre ‘7,9’ se tomó de la escala que entidades científicas atribuyeron al seísmo, que dejó 540 muertos y más de 1.000 heridos», según el Ministro de Producción peruano, Rafael Rey.
La iniciativa fue inmediatamente criticada, según la noticia de Emol:
La ex presidenta del Congreso y legisladora del partido gobernante APRA, Mercedes Cabanillas, dijo que no duda que es «una inicitiva de buena voluntad», pero bastante «polémica». (…) Por su parte el jefe del Consejo de Ministros, Jorge Del Castillo, calificó la decisión como «desacertada, anecdótica y de muy mal gusto», mientras que el ministro de Educación, José Antonio Chang, la consideró «debatible». (…) El presidente de la Asociación de Bodegas de Pisco de la región de Ica, José Carrasco, desaprobó la decisión y dijo que esa edición «debió llamarse ‘Pisco Unión’, ‘Pisco Solidaridad’ o ‘Pisco Amistad'».
No tuvo que pasar mucho tiempo para que se las críticas tuvieran efecto y se decidió por cambiar el desatinado nombre. Rafael Rey declaró que «aunque la iniciativa va a continuar, el nombre va a ser cambiado porque ha resultado inoportuno y hay diferentes puntos de vista». Link 1, Link 2, Link 3.


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