Supongo que usted ya lo sabe, pero hoy, 29 de febrero, es un día que no está en todos los calendarios. Si podemos disfrutar del 29 de febrero este año es porque es un año bisiesto (que no tiene nada que ver con las siestas, obviamente). Los años bisiestos ocurren cada cuatro años.
La regla específica es que un año bisiesto es todo año que sea divisible por cuatro. A esos, tenemos que exceptuar todos los años que sean «fin de siglo» (divisores de cien), que no son bisiestos; pero también tenemos que agregar que los años divisibles por cuatrocientos sí son bisiestos. ¿Se entendió? No. Pero igual: de esa manera podemos saber fácilmente por qué 2008 es bisiesto (es divisible por cuatro), por qué el 2100 no será bisiesto (es divisible por cuatro, pero es divisible por cien y no por cuatrocientos) y por qué el 2000 fue bisiesto (es divisible por cuatrocientos).
¿Y para qué sirven los años bisiestos? Aparte de para joder a mucha gente que celebra su cumpleaños cada cuatro años, los años bisiestos cumplen una función importantísima en la medición del tiempo. Es bastante conocido que el tiempo en que la tierra da vuelta al sol (se le llama año) no dura exactamente igual al un «año de calendario». Un año-calendario dura 365 días y un año-«real» dura 365,24219 días. O sea, aproximadamente 365 días y un cuarto. Agregando un día cada cuatro años, se recupera el excedente que supone tener «un cuarto de día» más cada año, y de esa manera tenemos un calendario consistente. ¿Qué bonito, no? Y como el año-real tampoco dura exactamente 365 días y un cuarto, se compensa el otro desfase agregando segundos a ciertos años.
Según la historia, fue Julio César el primero que ordenó agregar un día más al calendario, por sugerencia del astrónomo Sosígenes. En ese entonces, los años bisiestos ocurrían cada cuatro años, sin excepción, y se llamaba calendario juliánico. Fue en 1582 que el Papa Gregorio XIII propuso la restricción de los años bisiestos para los divisores de cien, con lo que tenemos el calendario gregoriano, que usamos hasta hoy… nosotros. Hay muchos otros calendarios, que usan sus propios bisiestos diferentes a los de nosotros. Mish.
Bueh, Google tiene un logo para conmemorar la ocasión… ¿qué más? Curiosidades: Algunos años en la historia, ha existido la fecha 30 de febrero, por condorazos o bien por ajustes calendáricos. El que no ha existido nunca es el 31 de febrero, pero nunca se sabe. Eso sería todo, disfruten este 29 de febrero, que para el otro falta mucho.
Actualización: Un dato que se me olvidó y me acordé gracias al post de Marlex Systems y que tiene que ver con las personas que nacieron en un 29 de febrero: ellos suelen celebrar sus cumpleaños los 1 de marzo los años que no son bisiestos (y no por capricho, creo que legalmente “cumplen” años esa fecha si es un año no-bisiesto, aunque no estoy seguro). Aunque claro, es cosa de ellos si lo quieren celebrar cada cuatro años por ponerse quisquillosos con la fecha.
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