Y no porque la publicidad sea espectacularmente buena o ingeniosa, sino que porque esta publicidad está hecha para meterse dentro de tu cabeza. Un novedoso sistema de sonido hace que los anuncios en la calle emitan ondas de sonido que no son percibidas a simple «escuchada» como un parlante. En cambio, hace que los sonidos se sientan «dentro de tu cabeza» como si es que te hablara tu subconsciente. De esa manera se combate la contaminación acústica, pero también te jode la psiquis.
A pesar de lo futurista o raro que pueda parecer, la tecnología existe y antes se había usado sólo en museos. Sin embargo, desde hace poco se está usando en publicidad.
No creo que califique como malévola publicidad subliminal per se, pues eso sería si es que la publicidad pasara bajo el umbral de percepción y no te dieras cuenta de ella; y de todas maneras, este tipo de tecnología no permite controlar acciones, que es lo que se teme de la publicidad subliminal. Sin embargo, puede ser riesgoso o poco ético si es que se transmiten sonidos del tipo «quiero ir a comer a McDonald’s, quiero ir a comer a McDonald’s…» y uno justo anda paveando por ahí o cree mucho en la voz de su conciencia. Un elemento más para alimentar la paranoia, vamos. (Vía Tecnosquad)

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